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Su Santidad el Papa Pío XIII 
Biografía
 
El Papa Pío XIII nació Earl Pulvermacher, de padres Católicos (Hubert Pulvermacher y Cecilia Lenerz), el 20 de abril de 1918, y recibió el Sacramento de la Confirmación el 2 de mayo de 1933. Hizo votos solemnes en la Orden de los Capuchinos el 28 de agosto de 1942, y fue ordenado sacerdote el 5 de junio de 1946. Su curso en el seminario fue normal: 4 años de Seminario Menor, 1 año de Noviciado Capuchino, 4 años de filosofía y 4 años de teología (el buen curso del Concilio de Trento). Los Religiosos en la Orden de los Capuchinos toman un nombre diferente para indicar que han "dejado el mundo," y, así pues, se le dio el nombre de "Lucian," que más o menos significa "Ilumina el camino."

De la primavera de 1947 hasta el otoño de 1948, el P. Pulvermacher sirvió de sacerdote auxiliar en la Parroquia-Monasterio de Milwaukee. En el otoño de 1948, fue a la Misión de Ryukyu (Islas que se encuentran entre Kagoshima y Taiwán), donde trabajó como sacerdote auxiliar y después como superior de la isla de Amami Oshima. En el año de 1955, fue transferido a la isla de Okinawa, donde sirvió en varias capacidades hasta la primavera de 1970, y por consiguiente, conoce muy bien el idioma del japonés igual que un nativo. En el otoño de 1970 hasta enero de 1976, sirvió como misionero en Australia. Su salida de Australia, en enero de 1976, marca su abandono del Novus Ordo de una vez por todas. Nunca tomó la medida de "ausencia autorizada," y ese fue el modo correcto de hacerlo. Ni siquiera dijo adiós al Novus Ordo ni a la Orden de los Capuchinos.

De enero de 1976 hasta agosto de ese año, el P. Pulvermacher trabajó con todos aquellos sacerdotes que daban la Misa Latina, y aprendió, para sorpresa y consternación suya, que ellos no eran verdaderamente Católicos. Así que en agosto de 1976, dejó el movimiento Tradicional, y desde ese entonces había estado solo como sacerdote. Pero conoció a un sacerdote alemán en una reunión previa al cónclave en el estado de Washington. En el verano de 1998, éste sacerdote alemán, quien en ese entonces fue considerado como posible papa, desertó al movimiento del cónclave, de modo que hasta cierto punto la soledad del P. Pulvermacher, como sacerdote, continuó.

Todo lo mencionado es correcto, y a aquellos que deseen, el Santo Padre puede proveer de información específica. Siempre tiene lista la información en los registros oficiales, los cuales puede proveer a todos los de buena voluntad. Su vida es un libro abierto, y sus 3 hermanos y 5 hermanas pueden ser aproximados por cualquiera que así lo desee.

Viva el Papa Pío XIII


    Nota del Editor
    Hay algunos individuos que han cuestionado el por qué el P. Pulvermacher esperó hasta 1976 para dejar al Novus Ordo. El siguiente documento, escrito por él mismo en julio de 1998, muy antes de su asención a la Silla de San Pedro, da una explicación detallada de la situación y sucesos antes y después de su abandono del Novus Ordo.
     
    Document below penned prior to Pius XIII election.  It is kept as an original as its contents are invaluable.

Mi Abandono del Laberinto del Novus Ordo 

Después de la muerte del Papa Pío XII (Octubre 9, 1958), nada ocurrió en la Iglesia que nos pudiera decir que Juan XXIII era un Papa inválido, dado que él se había convertido en Masón Rosacruz allá en 1935 - como se registró en el libro, La Cruz Quebrantada por Piers Compton. Lo que comenzó a ocurrir fue una aceleración de cambios en pequeñas cantidades. Eso ya había empezado bajo el Papa Pío XII, con el cambio de la traducción Latina del Breviario, y la nueva Semana Santa y demás por el estilo.

Recuerdo qué tan perturbado estuve con los documentos del Concilio Vaticano II. En una ocasión pregunté a una antiguo profesor mío, que estaba en el Concilio con su obispo como periti (un especialista que aconseja al obispo). Mi profesor era un DTS (Doctor en Teología Sagrada), de manera que tenía la confianza de que me daría un buen consejo, así que le pregunté qué precisamente ocurría en el Concilio. Fíjate bien, me aseguró que todo era simplemente maravilloso. Eso me puso en "mi lugar", como alguien que sólo estaba demasiado preocupado.

Recuerdo que, a través de los años, me opuse a muchas cosas que salieron del Concilio, y mi obispo me tachó de estar involucrado en "pensamientos negativos." Eso fue a ponerme en "mi lugar." Por favor observa, querido lector, que yo no me acomodaba a los cambios, y ambos mis iguales en el sacerdocio y mis superiores, me criticaron. Si yo era uno de la "pandilla" no habría sido perseguido.

En 1968 y en lo sucesivo, mi querida madre me envió el "Viajero" (Wanderer)(un buen periódico Católico), para que pudiera estar al tanto de los problemas semana por semana. En una ocasión pregunté en una capilla militar, en Naha, Okinawa, a los militares americanos, si algunos de ellos leían el "Viajero" (Wanderer), y, si había tales personas, me quisieran ayudar a formar un foro (un club de estudio) del Viajero (Wanderer). Una dama americana, Cecile Wicker (ahora retirada en Carolina del Norte), vino y ofreció estar en el club de estudio.

Mientras tratábamos con las herejías en los Catecismos Sadlier, comenté que sentía lástima por los "pobres" niños americanos (en los E.U.A.) que tenían que aprender de aquéllos pésimos catecismos. Después fui informado por los miembros del Foro, de que ése mismo catecismo se estaba usando en nuestra Escuela Católica (Cristo Rey) de la Misión - el mismo lugar donde teníamos el Foro de estudio. Eso me mató. Imposible, pensé. Y, sin embargo, era verdad.

Llevé recortes de tres números del Viajero (Wanderer) que trataban sobre los catecismos Sadlier, escritos por el muy docto Padre Bandis, a la Hermana a cargo de la Escuela Cristo Rey. Los devolvió sin comentario. Después se los di al sacerdote a cargo de la Escuela, y me los regresó también sin comentario. Después pregunté a Cecile Wicker si todavía tenía las copias originales, y dijo que sí. Me los dio, y yo los di a mi obispo. El los puso en un estante alto en su oficina, y eso fue todo. Por semanas los vi inmóviles, de manera que les mencioné al sacerdote y Hermano Capuchino, que les informaría a los padres de los niños del problema de la herejía. Ellos podían y tenían el deber de decir a la administración de la escuela, que descartaran el Catecismo Sadlier.
 

COMPROMETIDO EN UNA BATALLA -- Mi obispo fue informado por el sacerdote y/o el Hermano sobre mis planes de destruir el Catecismo Sadlier. Entonces el obispo dijo que quería tener una entrevista conmigo, y yo me enfurecí por ello. Con un rostro firme y una fuerte voz dijo (para su eterna vergüenza), "Tú lo que quieres es acabar con el uso del Catecismo Sadlier en nuestra Escuela Cristo Rey." Sin vacilar le dije que sí, que quería sacar el maldito catecismo de la escuela. Después me dijo, y lo recuerdo como si apenas fue ayer, "No lo harás, yo te silencio! Es así COMO se enseña hoy el catecismo." Hice bien mi trabajo de sacerdote, y fui condenado por mi obispo. ¿Qué piensas de esto? No pude hacer más al respecto, pero les dije a las demás personas del Foro que tendrían que llevar la carga de contar el problema a los padres. Estuve obligado a retirarme. Añadiré al mismo tiempo, que el obispo nunca (según mi entendimiento) retrocedió en su apoyo a la enseñanza de herejía en la Escuela Cristo Rey. Alrededor de seis años después, murió durante el sueño, y temo que haya abierto sus ojos en el infierno.

En 1968, Paulo VI extendió su Encíclica llamada "Humane Vitae." Con eso abrió la caja de Pandora de la contracepción. En una ocasión dos sacerdotes que estaban a la mesa, dijeron que la contracepción estaba bien. Pensé que el obispo los corregiría, pero no. Simplemente dijo, si no tienes la fe Católica no puedes aceptar la condenación de la contracepción. En cuestión de días, fue a Japón para una reunión de obispos, y regresó con un documento, el cual conservo todavía en los archivos, donde él y todos los obispos de Japón aprovaban la contracepción. No los seguiría, y nunca profané mi confesional con siquiera una aprobación de tal cosa. Ya que el sacerdote es la sombra del obispo, tuve que buscar nueva tierra para mi vida como misionero. Solicité ser transferido a Australia, donde no se aceptaba la contracepción - al menos no todavía! Mi "infamia" me siguió, y, en todos mis años en Australia, nunca recibí una posición arriba de la de sacerdote auxiliar. Estuve en las islas Ryukyu (ahora Japón) desde diciembre de 1948 hasta marzo de 1970. Desde 1970 hasta 1976 (enero), estuve en Australia.

Poco después de que arribé en Australia, vi que las cosas tampoco eran tan prometedoras. Tenían malos catecismos, y yo solía comprar pequeños catecismos y venderlos a hurtadillas a los niños. Finalmente, estuve en una reunión sobre la enseñanza del Catecismo, y, cuando ya estaba por terminar, preguntaron si alguno quería decir algo. Levanté la mano, y fui invitado al micrófono. Con voz firme y fuerte castigué a los obispos de Australia por no tener en nuestras escuelas, catecismos teológicamente correctos. Me senté, y la reunión terminó. Sin embargo, ese no fue el fin para mí. Mi pastor me dio el "infierno real" por corregir a los obispos.

Un Domingo di un buen sermón sobre el infierno. En pocos días mi provincial (el jefe del lugar) me llamó; y me reprendió por predicar sobre el infierno. Dijo que no predicábamos esas cosas. En verdad, me sorprendió. Me sentí como un bobo, pues sabía que todos los sacerdotes estaban en contra mía, de otro modo el provincial nunca habría escuchado sobre mi predicación. Podría seguir con muchos ejemplos, pero eso debería decirte que nunca fui parte del mal en el Novus Ordo.

Después de consultar con un sacerdote australiano, el Padre Biran Buckley, acerca del desastre a nuestro alrededor, decidí marcharme de todo el Novus Ordo (como lo llamo ahora). El 3 de enero de 1976, dejé Australia para ir con el Padre Conrad Altenbach en Milwaukee, Wisconsin. Dentro de poco fui introducido a todos los sacerdotes en el área, que no decían mas que la Misa Latina. Dejé la Orden de los Capuchinos y todo el Novus Ordo en un instante, sin siquiera ir con los superiores para decir "adiós." Estaba sin dinero, sin hogar o cualquier otra cosa. Lo poco que traía lo podía llevar en dos bolsas.

Dentro de ocho meses comenzé otra vez a sufrir persecución. El Padre Hector Bolduc (Sociedad de San Pío X) hasta me corrió del área que era servida por la Sociedad. ¿Por qué? Porque rehusé dar los sacramentos a los católicos del Novus Ordo. Eso me hizo malvado en sus ojos. Simplemente no podía entender por qué ellos, que se llamaban a sí mismos Católicos, podían dar los sacramentos a la gente que regularmente asistía a las iglesias del Novus Ordo para recibir los sacramentos. El don del consejo me llevó solo por ese juicio. Aun mi hermano consanguíneo en el sacerdocio de los Capuchinos, favoreció el dar los sacramentos a los Católicos del Novus Ordo. Una vez que la podredumbre me llegó con toda su fuerza, me marché del grupo tradicional, y viví solo en el mundo como sacerdote desde agosto 15 de 1976 hasta este día. Hace tres años conocí a un sacerdote en la operación de elegir al Papa, y supuse que él estaba completamente desligado del Novus Ordo y de todo mal, pero estuve engañado hasta que descubrí que fue "incardinado" bajo su "obispo de Trier." Mientras escribo ésto, sigo solo como sacerdote, y como yo lo veo, en todo el mundo. No estoy en ninguna Sociedad. No tengo súbditos, y no tengo superiores. No estoy en ningún sínodo de cualquier forma, tamaño o figura.

Cuando rompí con la Orden de los Capuchinos, no hice petición por un centavo, y tampoco recibí nada de la Orden. Ellos estaban fuera de la Iglesia Católica, y yo estaba dentro de Ella, y orgulloso. Con los muy breves acontecimientos mencionados, todos aquellos que me calumnian como parte del Novus Ordo tan siquiera por un momento, deben corregir sus pensamientos, para ser justos ante Dios y con el hombre. Estuve en la concha del Novus Ordo, pero nunca fui parte orgánica del gusano de adentro.

P. Lucian Pulvermacher, O.F.M.Cap. 
Julio 14, 1998 
 
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