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El Novus Ordo NO tiene Papa
Sine Romano Pontifice
 
por el Papa Pío XIII
Diciembre 21, 1998

En ciencia vos poseéis lo que pusisteis en la fórmula. Si una persona hace una mezcla o combinación de H20, tiene agua. Si otra persona hace una mezcla o combinación de H202, tiene peróxido de hidrógeno. Si la persona con la fórmula de H202 asegura tener agua, eso es un error o un fraude. Es obvio que cambiando la fórmula cambia el producto. 

Desde los tiempos de San Pedro hasta la muerte del Papa Pío XII, la fórmula para Papa nunca cambió. El Papa siempre tuvo dos prerrogativas muy importantes, principalmente, la prerrogativa de primacía de jurisdicción en toda la Iglesia sobre todo Cardenal, Obispo, sacerdote y laico. Y segundo, tenía la prerrogativa de infalibilidad papal, como fue enseñada por todos los Papas y finalmente definida como dogma por el Papa Pío IX. 

La primacía de jurisdicción es explicada de forma maravillosa por el Papa Bonifacio VII en su bula llamada "Unam Sanctam," (Noviembre 18, 1302). En Denzinger, "Las fuentes de Dogma Católico" (The Sources of Catholic Dogma), esta primacía del papa es claramente definida en el número 464. Después de explicar como existen dos espadas en el mundo, el material y el espiritual, centra su atención en la supremacía de jurisdicción del Papa. Es con la total aprobación y unidad de Nuestra mente y voluntad que citamos a Bonifacio VIII. 

Citamos de Denzinger el #469: 

“Pero es menester que la espada esté bajo la espada y que la autoridad temporal se someta a la espiritual... Que la potestad espiritual aventaje en dignidad y nobleza a cualquier potestad terrena, hemos de confesarlo con tanta más claridad, cuanto aventaja lo espiritual a lo temporal... Porque, según atestigua la Verdad, la potestad espiritual tiene que instituir a la temporal, y juzgarla si no fuere buena... Luego si la potestad terrena se desvía, será juzgada por la potestad espiritual; si se desvía la espiritual menor, por su superior; mas si la suprema, (desviación del poder espiritual) por Dios solo, no por el hombre podrá ser juzgada, pues atestigua el Apóstol: El hombre espiritual lo juzga todo, pero él por nadie es juzgado [I Cor. 2,15]. Ahora bien, esta potestad, aunque se ha dado a un hombre y se ejerce por un hombre, no es humana, sino antes bien divina, por boca divina dada a Pedro, y a él y a sus sucesores confirmada en Aquel mismo a quien confesó, y por ello fue piedra, cuando dijo el Señor al mismo Pedro: Cuanto ligares etc. [Mt. 16,19].” 
Además, citamos con unidad de Nuesta mente y voluntad, al Papa Pío IX, del CONCILIO VATICANO (1869-1870) Sesión IV (julio 18, 1870) en el #1831. Este tópico se reduce como sigue a un Cánon formal: 
“Así, pues, si alguno dijere que el Romano Pontífice tiene tan sólo un oficio de supervisión o dirección, y no la plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, y esto no sólo en materia de fe y costumbres, sino también en lo concerniente a la disciplina y gobierno de la Iglesia dispersa por todo el orbe; o que tiene sólo las principales partes, pero no toda la plenitud de esta suprema potestad; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata tanto sobre todas y cada una de las Iglesias como sobre todos y cada uno de los pastores y fieles: sea anatema.” 
No parece necesario para éste breve tratado, añadir más de lo que se ha dicho con respecto a la suprema potestad gobernante del Papa. El siguiente paso es explicar brevemente la infalibilidad del Papa como fue enseñado desde el tiempo de San Pedro hasta la muerte del Papa Pío XII, el nueve de Octubre de 1958. 

Nuestro Señor Jesucristo habló (como se encuentra en Lucas 22:32) lo siguiente: 

“Yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca: y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos.”
Citamos tres números de Denzinger, CONCILIO VATICANO (1869-1870). Son, a saber: 
#1837 Así pues, este carisma de la verdad y de la fe nunca deficiente fue divinamente conferido a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que desempeñaran su excelso cargo para la salvación de todos, y  que toda la grey de Cristo, apartada por ellos del venenoso alimento del error, pueda ser alimentada con el sustento de la doctrina celestial para que, quitada la ocasión del cisma, toda la Iglesia es conserve en unidad y, descansando en su fundamento, se mantenga firme contra las puertas del infierno. 

#1838 [Definición de infalibilidad] "Pero ya que en esta misma época cuando la eficacia salvadora del oficio apostólico es especialmente más necesaria, se encuentran no pocos que desacreditan su autoridad, Nosotros juzgamos absolutamente necesario afirmar solemnemente la prerrogativa que el Hijo Unigénito de Dios se dignó dar con el oficio pastoral supremo. 
       
#1839 Por esto, adhiriéndonos fielmente a la tradición recibida de los inicios de la fe Cristiana, para gloria de Dios nuestro Salvador, la exaltación de la religión Católica y la salvación del pueblo cristiano, con la aprobación del Sagrado Concilio, enseñamos y definimos como dogma divinamente revelado: que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los Cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables. 
       
#1940 [Canon] "Si alguno, no lo permita Dios, tiene la temeridad de contradecir esta Nuestra definición: sea anatema."

Ahora estamos listos para adentrarnos en las aguas fangosas de la falsa iglesia del Concilio Vaticano II, el Novus Ordo. Parece ser que hay una total ausencia de cualquier doctrina en lo tocante a la posesión de infalibilidad en la Iglesia del Novus Ordo. Cuando ellos determinaron corromper la doctrina, revolvieron el fango del error sin reclamar ser infalibles. Ellos sabían que si se llamaban a sí mismos Católicos, el público crédulo se tragaría sus enseñanzas de moral e intelectualidad sucia. Se olvidaron totalmente de seguir en línea con dos mil años de tradición eclesiástica. 

Antes de profundizar en las aberraciones doctrinales del Novus Ordo, será bueno estudiar dos cánones en su actualizado Derecho Canónico de 1983. Debe guardarse en mente que nosotros no vemos nada de asistencia divina en cualquier cosa hecha por la falsa iglesia Católica del Vaticano II. Estudiamos su manifestación del error por una sola razón, y ésa es, ayudar a otros que no saben que están en error. La verdad os hará libre del error y de las terribles consecuencias de estar en ésta condición que, por supuesto, son el camino al infierno. 

A través de los años, desde que el Vaticano II se robó la iglesia que Cristo fundó para los fieles, el Abbe Georges de Nantes ha señalado y condenado muchos de los errores de la Iglesia del Novus Ordo. 

Para que no sea que aquéllos que leen este material, tomado de las obras del Abbe Georfes de Nantes, se confundan por la redacción del mismo, encontramos muy necesario aclarar un punto muy importante. Aún viendo la casi universal herejía en la iglesia, ahora en Roma, Georges de Nantes, no obstante, la llama una, santa, católica y apostólica. Póngase de esta manera. Alguien que trata de limpiar el mal y la repugnancia de las herejías desde adentro de ésta falsa Secta, no será efectivo ni convincente como lo sería otro que desde una distancia segura y fuera de este desorden, limpia las enfermedades creadas por la Iglesia Ladrona. Nunca os encontrareis a Nosotros asociándonos (en el sentido de Nosotros más todos los anteriores Papas verdaderos) como miembros de la falsa Iglesia del Novus Ordo. 

Por favor quédese ésta distinción entre Nuestros escritos y aquellos de Geroges de Nantes. En su libro LA CONTRARREFORMA CATOLICA (THE CATHOLIC COUNTER-REFORMATION) de enero de 1984, ésto es lo que tiene que decir: 

II. Gobierno democrático-Colegial de la Iglesia. "Habiendo sacudido la unidad de fe de la Iglesia, los modernistas de hoy se esfuerzan por sacudir la unidad estructural de gobierno y jerarquía de la Iglesia. 

“La doctrina ya sugerida por el documento 'Lumen Gentium' del Concilio Vaticano II, será explícitamente adoptada por el nuevo Código de Derecho Canónico (Ahora sabemos que salió en 1983) (Cánon 336): una doctrina con la cual el colegio Episcopal conjuntamente con el Papa, gozan TODOS igualmente de la suprema potestad en la Iglesia, habitual y continuamente (el énfasis es Nuestro) 
  
“Esta doctrina de una doble potestad suprema es contraria a la enseñanza y práctica del Magisterio de la Iglesia, especialmente en el Primer Concilio Vaticano (Dz. 3055) y en la Encíclica "Satis Cognitum" de León XIII. El Papa por sí solo tiene esta suprema potestad, que la comunica juzgando en lo oportuno y extraordinario de las circunstancias.    

"Ligado a éste grave error está la orientación democrática de la Iglesia, residiendo las potestades en el 'Pueblo de Dios' como se define en el Nuevo Código de Derecho Canónico. Este error Jansenístico fue condenado por la Bula 'Auctorem Fidei' de Pío VI (Denz. 1501). 

“Esta tendencia que tiene a la 'base' participando en el ejercicio de esta potestad, ha de encontrarse en la institución del Sínodo y Conferencias Episcopales, en concilios pastorales, sacerdotales, en la proliferación de Comisiones, ambas nacionales y Romanas, y también en congregaciones religiosas (sobre este tema vea Primer Concilio Vaticano, Denz. 3601 - el Nuevo Código de Derecho Canónico, cán. 447). 

“La degradación de la autoridad en la Iglesia es la fuente del desorden y la anarquía ahora reinante en todas partes de la misma."

Es importante dejar claro que en cuanto a las potestades provenientes del sacramento de las Sagradas Ordenes, todos los obispos son iguales. El Papa no es más sacramental que todos los otros obispos del mundo. Lo significativo en la presente discusión es esto: ¿son todos ellos iguales en el poder gobernante? y éste poder,   ¿se llama jurisdicción? 

El Novus Ordo, con su Nuevo Código de Derecho Canónico de 1983, deja claro que todos los obispos del orbe, incluyendo al Papa, son iguales. Todo lo que se le concede a su Papa es, que él es primus inter pars. Primero entre partes iguales. Ahora tienen ya los Protestantes de línea principal lo que han estado demandando desde el comienzo de la rebelión Protestante. Finalmente, Roma, como es vista ahora, es exactamente lo que ellos son: sólo una secta Protestante más. Para beneficio de aquéllos que estén sin el Código de Derecho Canónico de 1983, citaremos el Cánon 336 (el ya referido por Georges de Nantes). Y es: 

“El Colegio Episcopal, cuya cabeza es el Sumo Pontífice y del cual son miembros los Obispos en virtud de la consagración sacramental y de la comunión jerárquica con la cabeza y miembros del Colegio, y en el que continuamente persevera el cuerpo apostólico, es también, en unión con su cabeza y nunca sin esa cabeza, sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia. (la iluminación es Nuestra) 
El siguiente número del Nuevo Código trata, como sigue, con el ejercicio de ésa potestad gobernante que se posee por igual: Cánon 337: 
Número 1: "La potestad del Colegio de los Obispos sobre toda la Iglesia se ejerce de modo solemne en el Concilio Ecuménico." 

Número 2: "Esa misma potestad se ejerce mediante la acción conjunta de los Obispos dispersos por el mundo, promovida o libremente aceptada como tal por el Romano Pontífice, de modo que se convierta en un acto verdaderamente colegial." 

Número 3: "Corresponde al Romano Pontífice, de acuerdo con las necesidades de la Iglesia, determinar y promover los modos según los cuales el Colegio de los Obispos haya de ejercer colegialmente su función para toda la Iglesia." 

En lenguage muy claro, como lo citamos arriba, el Papa Bonifacio VIII en su Unam Sanctam, profesó la doctrina de la suprema autoridad del Romano Pontífice. El está por encima de todos los obispos, individualmente y aun cuando están todos ellos unidos en un Concilio. De igual modo, Pío XII reiteró una vez más que el Papa tiene suprema potestad sobre cada individuo en la Iglesia, ya sea que estén solos o en un unión con otros. 

Otro paso, en la comprobación de que el Novus Ordo no tiene Papa, es demostrando que el hombre que ellos llaman Papa propaga como doctrina, y que ha de ser creída por todos, algo que había sido ya universalmente condenado por los previos Romanos Pontífices. Nuestra fuente de su falsa enseñanza es el libro LOS DOCUMENTOS DEL VATICANO II (THE DOCUMENTS OF VATICAN II) por Walter Abbot, Guild Press, Nueva York, con el imprimatur de Lawrence Cardenal Shehan, Arzobispo de Baltimore, fechado 14 de Febrero, 1966. 

Citaremos las páginas y números como se encuentran en la obra mencionada. En la página 692, número 12, leemos: 

“La Iglesia, por consiguiente, fiel a la verdad evangélica, sigue el camino de Cristo y de los Apóstoles cuando reconoce y promueve el principio de libertad religiosa como conforme a la dignidad humana y de acuerdo con la revelación divina.” 
Esta declaración oficial realmente nos da fuerza para afirmar que lo que ellos dicen, sobre la "libertad de religión", es su nuevo dogma. Si, lo que ellos enseñan, es (1) del camino de Cristo, (2) de los Apóstoles y (3) de acuerdo con la revelación divina, entonces tiene que ser un dogma - si el "Papa" en su plena autoridad lo respalda con las palabras que se encuentran en la página 696 de la fuente mencionada. (la iluminación es Nuestra) 

Aquí está la prueba final de Paulo VI y de su condición como un no-Papa: 

“Todas y cada una de las cosas contenidas en esta Declaración han obtenido el beneplácito de los Padres del sacrosanto Concilio (Vaticano II). Y Nos, (refiriéndose al "Nosotros" papal) en virtud de la potestad apostólica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padres, las aprobamos, decretamos y establecemos en el Espíritu Santo, y mandamos que lo así decidido conciliarmente sea promulgado para la gloria de Dios. Roma, en San Pedro, 7 de diciembre de 1965. Yo, Pablo, Obispo de la Iglesia católica." (Nuestra iluminación)
A todos y cada uno, si o cuando Nosotros definamos de la misma manera que lo ha hecho arriba Paulo VI, que sea sabido que habremos declarado un dogma de la fe. ¿Por qué? Porque todos Nuestros predecesores escribieron de ese modo cuando proclamaban un dogma de la fe. 

Nuestro siguiente paso es anotar lo que está realmente en el erróneo documento sobre Libertad Religiosa del Vaticano II. En la página 678 en adelante, párrafo 2, leemos: 

“Este Concilio declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce a través la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa debe ser reconocido en el ordenamiento jurídico, por el cual es gobernada la sociedad, de forma que se convierta en un DERECHO CIVIL...." (Nuestra es la iluminación) 
Ahora vamos a la Encíclica QUANTA CURA del Papa Pío IX, de Diciembre 8, 1846 (Denz. 1689). Citamos la verdad: 
“Y, contra la doctrina de la Sagrada Escritura, de la Iglesia y de los Santos Padres, no dudan en afirmar que 'la mejor forma de gobierno es aquella en la que no se reconozca al poder civil la obligación de castigar, mediante determinadas penas, a los violadores de la religión católica, sino en cuanto la paz pública lo exija.’”
Continuamos la cita del párrafo 1690 de Quanta Cura: 
“Y con esta idea de la gobernación social, absolutamente falsa, no dudan en consagrar aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia católica y a la salud de las almas, llamada por Gregorio XVI, Nuestro Predecesor, de reciente memoria, locura; esto es, que 'la libertad de conciencias y de cultos es un derecho propio de cada hombre, que todo Estado bien constituído debe proclamar y garantizar como ley;...'” 
El Papa Pío IX sigue castigando a sus oponentes diciendo que ellos predican una "libertad de perdición", y que, "si se da plena libertad para la disputa de los hombres, nunca faltará quien se atreva a resistir a la verdad, confiado en la locuacidad de la sabiduría humana (mundana) cuando la fe y prudencia Cristiana conocen de las mismas enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo cómo han de evitar esta vanidad tan dañosa." 

Absolutamente claro es que las enseñanzas sobre la libertad religiosa, como se encuentran en toda la Iglesia, hasta la muerte del Papa Pío XII, son diametralmente opuestas a aquéllas que salieron durante las sesiones del falso Concilio Vaticano II. Además Juan Pablo II y su Camarilla de innovadores, se encuentran firmemente detrás de los documentos de dicho Concilio. Para aquellos que tienen fe, sólo hay una conclusión. Las enseñanzas del Vaticano II (realmente, sus frustados decretos dogmáticos) son heréticas. Son tan heréticas, que ni siquiera permanecen en la esfera de la inteligencia humana. Nosotros vimos que el Papa Pío IX estuvo de acuerdo con el Papa Benedicto XVI cuando llamó a la libertad de religión, como fue definida en el Vaticano II, locura. Nosotros debemos decir a los ingenuos: hay un escalón más abajo de la herejía, y es la locura. Aquél que toma seriamente a un tonto, es él mismo un tonto.

Regresamos a nuestro argumento original. No hay un Papa en la iglesia del Vaticano II. Dos pruebas han sido ya expuestas. Primero, en el Nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 se encuentra una definición del Papa, que dice a todos y a cada uno que "todos los obispos son iguales (en el poder gobernante)." Es como una cámara de dirigentes en el gobierno. La asamblea elige a un orador como su presidente. Sin embargo, ese presidente no posee más poder que el resto de los miembros. Eso no es verdad del Romano Pontífice. El posee la primacía de jurisdicción y la plena potestad gobernante sobre todo el mundo, espiritual y material, como ya se explicó arriba.

El verdadero Papa tiene infalibilidad, como ya explicamos. Si, por ventura, se piensa que un hombre es el Papa, y es probado que él definió como verdadero lo que en realidad es error, sabeis con seguridad que no es el Papa, pues Dios lo hizo de tal manera, que el verdadero Papa no puede enseñar un error cuando define una doctrina para toda la Iglesia, en la fe y las costumbres. Juan Pablo II, poniéndose a sí mismo en completo acuerdo con las enseñanzas heréticas (dementes) del falso Concilio Vaticano II, muestra a todos los hombres que tienen el don de fe, que él no es el Romano Pontífice, no es el Vicario de Cristo ni sucesor de San Pedro.

Permítase a aquéllos que, en la bondad de Dios, todavía poseen la fe divina y Católica a que abandonen al pecaminoso Goliat, que ahora gobierna en Roma, y que se sujeten a Nos, al Papa Pío XIII, que fue electo válidamente el 24 de Octubre de 1998.


Postdata:

El material de arriba fue tomado en su mayor parte de dos artículos Nuestros. El primero fue un artículo de dos hojas sobre el Papado que desarrollamos poco después de la aparición del Nuevo Código de Derecho Canónico. El segundo es una carta de dos hojas dirigido a "Mis Parientes y Amigos" fechado Agosto 19, 1989, y están disponibles para las personas interesadas. Aquellos que se oponen a la verdad conocida, pecan contra el Espíritu Santo, un pecado que no puede ser perdonado en éste mundo ni en el próximo - porque el pecador rehúsa arrepentirse y pedir perdón. Obviamente, tales personas (si mueren sin haberse arrepentido) se encontrarán en la "oscuridad exterior, donde hay el llorar y crujir de dientes" - por siempre.

 
   Pío, pp. XIII 
   Diciembre 21, 1998 
 
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